Guía para encontrar un buen Psicólogo en Madrid

¿Es fácil encontrar un buen psicólogo en Madrid?

¿Cómo puedo encontrar un buen Psicólogo en Madrid? Esta es la pregunta que se hacen muchos madrileños, cada día, cuando se levantan de sus camas. Son conscientes de que la vida nos les va bien. Se encuentran agobiados por los problemas. El estrés les supera, han probado cientos de remedios, sin éxito, para salir de la situación y al final han llegado a la conclusión de que necesitan un psicólogo que les ayude. Y es en este punto de aceptación del problema cuando surge la pregunta del millón. “Necesito un psicólogo, pero ¿cómo encontrar un buen psicólogo en Madrid? La respuesta no siempre es fácil, pero vamos a intentar en las próximas líneas a ayudarte para tomar una buena decisión.

A lo largo de la vida todos pasamos por momentos difíciles, en los que sentimos ansiedad, angustia, tristeza, estrés, y pensamos que todo se nos desmorona y no vamos a ser capaces de salir de esa situación. No queremos preocupar a los que nos rodean, nos sentimos agobiados, hacemos una montaña de un grano de arena y la situación va peor sin que podamos hacer nada para remediarlo. Llegados a este punto nos armamos de valor y tomamos una decisión heroica: “Voy a ir al psicólogo”.

En este punto tomo la historia de Pedro, nombre ficticio de un paciente que me ha dado permiso para narrar sus peripecias hasta que encontró un psicólogo. Pedro es un chico de 27 años que un buen día, completamente desbordado por la situación que vivía, se levantó con el propósito de buscar un psicólogo que le pudiera ayudar a solucionar sus problemas.

La historia de Pedro.

Pedro, es un chico que vive en Madrid, hijo de padres humildes, que cursó sus estudios primarios con muy buenas notas. Inició estudios en ingeniería de Telecomunicaciones y los concluyó con excelentes calificaciones. Durante su formación académica dispuso de una beca sin la cual no hubiera podido estudiar.

Marchó un año a Inglaterra para continuar su formación de postgrado, pero allí tuvo que simultanear su estudios con un trabajo de camarero a tiempo parcial para financiarse la formación. Cansado de la lluvia londinense, de las copas, de los pubs y atraído por los rumores de la incipiente recuperación económica en nuestro país, se vino de nuevo a España para buscar trabajo y de paso poder pasar más tiempo con su novia “de toda la vida” a la que echaba mucho de menos.

De nuevo en Madrid, inició un maratón de entrevistas profesionales, mandó decenas de ejemplares de su currículum a empresas del sector, contactó con compañeros en la misma situación y poco a poco se fue desesperando, viendo como pasaban los meses teniendo que vivir a costa del escaso salario familiar. Su humor, siempre alegre fue cambiando poco a poco, empezó a irritarse con cualquier cosa, a beber más de la cuenta y amanecer alguna mañana con los efectos de una desagradable resaca.

De forma casi imperceptible empezó a perder la ilusión por las cosas que siempre le habían gustado, dejó de hacer deporte y jugar al fútbol con sus amigos, cada vez le apetecía menos salir y solo tenía ganas de quedarse en casa tirado frente al televisor viendo cualquier telebasura o jugando a la Play.

Cómo encontrar un buen psicólogo en Madrid

El médico de cabecera.

Algún tiempo más tarde su novia le abandonó. Había intentado de todas las formas posibles animarle sin conseguirlo. Quiso ayudarle a salir del encierro y llevar una vida más normal, pero él no puso nada de su parte. Las broncas familiares empezaron a ser una rutina constante. Fueron pasando los días hasta que una mañana decidió que así no podía continuar. Esa mañana se aseó, pidió cita en el consultorio local con su médico de familia que había atendido a su familia desde que él tenía uso de razón.

Cada vez que de pequeño enfermaba y su madre le llevaba a la consulta, D. Francisco le regalaba una banderita del Real Madrid hecha con un palito y una pegatina blanca, y él salía orgulloso de la consulta con su banderita merengue. Cuando le tocó su turno, pasó a la consulta y contó al galeno, que le saludó afectuosamente, su actual situación. Don Francisco, que tenía la sala de espera a tope de pacientes, le escuchó y le dijo que volviera al acabar la consulta para poder hablar sin prisas ni agobio de tiempo.

Así lo hizo y durante más de una hora charló con el médico, que le aconsejó un tratamiento antidepresivo. Le recetó Escitalopram 10 mg. un comprimido en el desayuno. Le advitió que la recuperación sería lenta. Debía tomar la medicación a diario. El fármaco podía tener efectos secundarios indeseables, como diarrea, disminución del deseo sexual o retardo en la eyaculación.

Así mismo, el médico consideró indispensable que iniciara un tratamiento de psicoterapia. Le dio un volante de interconsulta para el psicólogo de la Seguridad Social y le deseó suerte.

El psicólogo de la Seguridad Social.

La administrativa del centro de salud le dijo que no podía darle cita para el psicólogo. “Las listas están completas y hasta que no abran nuevas agendas de consulta no puedo citarle”. Ante esta perspectiva decidió buscar un psólogo particular, al menos de forma temporal. Pensó que sería fácil encontrar un buen psicólogo en Madrid. 

Encendió su ordenador y en el buscador de Google escribió: “busco psicólogo”. En 1 segundo el buscador le encontró 344.000 posibles candidatos. “No está mal para empezar”, se dijo, y probó de nuevo: “busco psicólogo en Madrid”. Ahora el resultado de la búsqueda se redujo a 71.700 candidatos. Los problemas apenan acababan de empezar.

Pedro empezó a agobiarse, así que decidió cambiar de estrategia. Buscó: “Como elegir psicólogo en Madrid” y el resultado volvió a ser decepcionante. Al menos, encontró casi una centena de guías para elegir un psicólogo adaptado a las necesidades del paciente. Tras leer una decena de ellas, se dio cuenta de que muchas de estas guías eran burdas copias. A base de texto tipo “corta/pega” sacado de otras páginas,  venían a decir lo mismo. Pedro se armó de paciencia y empezó a anotar en un folio los criterios de búsqueda más importantes.

 

Continuará….

 

Buscando psicólogo en Madrid. La historia de Pedro (1ª parte)

Sigo buscando un buen psicólogo en Madrid ( 2ª parte)

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